Metal Político | POR: Antares Cervantes
La escena de hoy en Zona Arqueológica de Teotihuacán no ocurrió en una carretera perdida ni en una comunidad controlada por el crimen. Ocurrió en uno de los símbolos más importantes de México ante el mundo. Un hombre armado subió a la Pirámide de la Luna, disparó contra turistas, mató a una mujer canadiense, hirió a varias personas y después se suicidó. El saldo preliminar: dos muertos y al menos seis lesionados.
Eso destruye de golpe el discurso oficial de que “México está mejor” y de que la violencia está “contenida”. Porque si alguien puede entrar armado a uno de los sitios turísticos y arqueológicos más vigilados del país, subir una pirámide y convertirla en escenario de terror internacional, entonces la narrativa gubernamental simplemente no alcanza para tapar la realidad.
La presidenta Claudia Sheinbaum presume una reducción de homicidios diarios: asegura que se pasó de 91.7 asesinatos diarios al cierre de 2024 a 50.8 en 2026, una caída de 45 por ciento. También insiste en que su estrategia funciona mejor que la de sus antecesores.
Pero el problema de esa narrativa es que mezcla cifras preliminares, periodos incompletos y comparaciones convenientes. Incluso con una baja en homicidios, México sigue registrando decenas de asesinatos al día. A finales de 2025 todavía se hablaba de alrededor de 70 homicidios diarios, una cifra menor a la de Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nieto, pero todavía superior a la de Felipe Calderón.
Ahí está la contradicción central, el gobierno presume reducción, pero la percepción de inseguridad sigue disparada porque la violencia continúa apareciendo en escuelas, carreteras, bares, playas, ranchos, municipios y ahora hasta en una pirámide prehispánica. La gente no mide la seguridad en tablas de Excel; la mide en miedo, en rutas que evita, en negocios que cierran temprano y en la idea de que cualquier lugar puede convertirse en una escena de crimen.
Además, comparar sexenios no necesariamente absuelve al actual gobierno. Durante el gobierno de Felipe Calderón los homicidios crecieron de manera brutal; con Enrique Peña Nieto también aumentaron; y durante el de Andrés Manuel López Obrador se mantuvieron en niveles históricamente altos, aunque con una ligera reducción al final. El problema es que Claudia Sheinbaum prometió una nueva estrategia, no una administración menos mala que la anterior.
Lo ocurrido en Pirámide de la Luna es devastador porque golpea algo más profundo que una estadística, golpea la idea de que ni siquiera los lugares que representan la grandeza histórica de México están a salvo. Mientras el gobierno presume decomisos, operativos y conferencias mañaneras, la realidad vuelve a recordarle al país que la violencia no está resuelta; apenas cambia de escenario.

