26 Ago 2026, mié

Metal Político | Antares Cervantes

En Hidalgo todavía no hay mítines, espectaculares con sonrisas retocadas ni candidatos prometiendo transformar el estado. Oficialmente, el Proceso Electoral Local 2026-2027 comenzará el 15 de diciembre. Pero políticamente, la elección ya empezó.

Y quizá esa sea una de las partes que menos observa el ciudadano, las elecciones no comienzan cuando aparecen las campañas; comienzan mucho antes, cuando se construyen las reglas con las que competirán quienes después pedirán el voto.

En 2027 Hidalgo renovará 30 diputaciones locales y los ayuntamientos de los 84 municipios. El IEEH lleva meses trabajando con los partidos en la construcción de las reglas de postulación y asignación de candidaturas.

Eso significa que mientras buena parte de la sociedad todavía está concentrada en los problemas cotidianos, el tablero electoral ya está siendo diseñado.

Y aquí aparece un asunto que merece más atención, quien controla las reglas no necesariamente controla la elección, pero sí determina buena parte de las condiciones en las que ésta se desarrolla.

Durante 2026 el Congreso de Hidalgo también ha aprobado reformas relacionadas con austeridad, igualdad sustantiva y paridad, mientras el propio Congreso estatal avaló en abril modificaciones constitucionales federales en materia electoral.

Al mismo tiempo, existe un ingrediente menos vistoso, pero fundamental: el dinero.

El IEEH señaló que para 2026 no recibió recursos específicos para varias actividades vinculadas con el proceso electoral 2026-2027, pese a que los trabajos preparatorios deben comenzar antes de diciembre. El instituto había proyectado recursos precisamente para instalar y operar los órganos que permitirán organizar la elección.

La democracia cuesta. Organizar una elección en 84 municipios y 18 distritos electorales requiere personal, capacitación, materiales, sistemas, vigilancia y estructura. Recortar recursos puede significar austeridad, pero también obliga a discutir dónde termina el ahorro y dónde comienza el riesgo institucional.

Por eso la elección de 2027 no debería reducirse a nombres, colores partidistas o encuestas.

Antes de decidir quién gobernará Hidalgo, alguien está decidiendo bajo qué reglas competirán quienes quieren gobernarlo.

Y esa parte de la democracia ocurre lejos de los reflectores.

La ciudadanía suele mirar la boleta cuando ya está impresa.

El verdadero poder electoral comienza mucho antes, cuando todavía nadie está pidiendo el voto.